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Necesidades Artificiales

Nosotros mismos creamos nuestras Necesidades

Realmente hemos perdido el sentido común al creer que nuestro Deseo disminuirá mientras más lo satisfacemos, pero ¿quién nos puede decir que el dolor que se experimenta por no poder salir un fin de semana para compartir con amigos y amigas en esta cuarentena, no es peor que el dolor que provoca el hambre que mucho están experimentando?

Generadores de Deseos

Como he dicho, todo depende del sentido común, y con esto me refiero al raciocinio particular e individual que se elabora mediante la experiencia y la formación.

Y es un hecho que, por naturaleza, cuando se satisfacen las necesidades básicas, aparecen nuevas necesidades, que no solo nos esforzamos por satisfacer el deseo de conseguirlo, sino que también buscamos crear nuevos deseos camuflado como una necesidad. A todos nos pasa, tanto de forma consciente como inconsciente, terminar siendo un manojo de deseos por satisfacer, y deseos que seguimos originando.

Al crear nuevos deseos, también creamos nuevos conflictos. Imagínese que llega un demonio a su ciudad y abre un negocio de venta de objetos creados para satisfacer los deseos más secretos de cada una de las personas que viven en su ciudad. Cada vecino reconoce el objeto que va dirigido a satisfacer una necesidad profunda, a pesar que la necesidad nunca había sido sentida hasta que fue expuesta a sus ojos. Esto equivale a hacerse consciente de esos deseos y necesidades que no se conocían e incluso que, antes de tener a la vista el objeto de deseo, no se sentían.

 

Las necesidades creadas están vinculadas a procesos mentales y experiencias

¿Acaso no le ha pasado que sale a comprar un artículo de limpieza, pero termina viendo una serie de productos de belleza que antes no quería pero que de repente siente el deseo casi incontrolable de tener?

Pero no solo ocurre en el ámbito de los productos de belleza, también suele pasar que el objeto que despierta ese deseo se relaciona a una experiencia del pasado o con buenos momentos que se habían olvidado y se quiere revivir esa emoción nuevamente.

Por ejemplo, un hombre ve un auto exactamente igual a la que tenía su amado padre. Una mujer encuentra un cuadro con una imagen de una pareja que hace recordar su primer matrimonio. Un jugador de Póker compra un talismán que predice qué ganara una partida, tal cual como lo hacía su mejor amigo ya fallecido.

Imagínese la siguiente situación, el dueño de un bazar se niega a recibir dinero por estos objetos que tiene en su tienda y que estas personas quieren para satisfacer sus deseos ocultos, pero este prefiere negociar y comprometer la vida emocional de cada persona creando necesidades artificiales para satisfacer estas emociones.

No es la culpa del dueño del Bazar contar con objetos que despiertan deseos que no teníamos antes de conocer la existencia de esos objetos. Hay un demonio que esta dentro de nosotros que representa el deseo fuera de control para satisfacer necesidades cuya satisfacción es crea nuevos deseos.

Por lo tanto, las necesidades realmente no son creadas por agentes externos a ti o a mí, sino que se producen en nuestro interior, exteriorizándose a partir del presunto encuentro con el nuevo objeto.

Lo mejor es que puedas conocer sobre las neuroasociaciones para entender cómo se dan estos deseos y cómo programar de una mejor forma tu mente, a fin de evitar las consecuencias de ir tras deseos sin control.

 

Necesidades artificiales

La sociedad en general, sabe que el dinero es la energía que mueve al mundo, es el Símbolo que representa la necesidad de un AUDI y no solo un auto como medio de transporte; una Mansión y no solo de un lugar donde vivir; manjares y exquisiteces, y no solo comida para vivir.

El deseo incansable de tener mucho dinero, es una necesidad artificial que representa todas las demás necesidades artificiales; la necesidad de ser delgado y bonito en lugar de simplemente estar sano y fuerte; la necesidad de ser poderoso y admirado en vez de simplemente tener un trabajo que cubra tus necesidades básicas; la necesidad de comunicarse sofisticadamente y hacerse notar en lugar de pasarlo bien.

Es así como muchos prefieren supuestas fórmulas mágicas para lograr satisfacer deseos inmediatos sin importar lo que sacrifican, y como ejemplo coloco el consumo de fármacos para lograr un resultado rápido en la pérdida de peso, en vez de optar por campamentos para bajar peso para lograr el objetivo de un peso ideal sin poner en riesgo la salud en el proceso.

Todas estas son necesidades artificiales que nos generan ansiedad al querer conseguir satisfacer nuestro deseo, y como moneda de cambio para conseguir dinero y satisfacer este deseo, están nuestros cuerpos, nuestro tiempo, nuestro amor y la tranquilidad de nuestro espíritu.

¿Crees que es buen negocio hipotecar nuestra integridad para satisfacer necesidades artificiales? Y tú, ¿qué piensas al respecto?

Recuerda que puedes programar tu primera sesión de coaching de 60 minutos sin ningún costo, para conocer cómo tomar el control de esas llamadas necesidades creadas.

Nos vemos pronto.

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